El cine streaming frente a la propiedad intelectual
Moonwatch | September 25, 2009
En los tiempos que corren, para ver cine, no es necesario sentarse en un butacón, a oscuras y con la bolsa de palomitas. Programas de redes P2P como Emule o Ares abastecen de películas a los internautas.
Sin embargo, ha aparecido en los últimos tiempos otro sistema para ver películas de forma gratuita. La red ofrece estrenos cinematográficos gratis: páginas web donde los estrenos de ayer, o incluso los de mañana, aparecen en la pantalla. Pueden visualizarse en el mismo momento, sin descargas, con un simple clic de ratón. A este formato se le llama cine en streaming. El streaming permite ver cualquier contenido audiovisual desde una página web sin necesidad de descargarlo. Este formato ha ido aumentando en los últimos años, ya que responde a una estrategia sobre demanda para la distribución de contenidos multimedia en internet.

Con esto nos entreteníamos antes de que existiera el streaming
La calidad de visionado de este cine en streaming deja bastante que desear. El usuario tiene que ver películas en bajas resoluciones, con mala calidad de sonido y rodeadas de banners publicitarios. Tan sólo existen unos pocos videos en tecnología de alta compresión y alta definición (MP4 o DivX). La única web que emitía videos en calidad DivX, www.Stage6.com, dejo de estar operativa en febrero de 2008 por problemas de financiación. En varios foros de internet, no obstante, circulan informaciones afirmando que la página cerró por la presión de entidades que gestionan los derechos de autor.
2012, Up o San Valentín Sangriento (¡incluso en la versión 3D!, son algunos de los últimos estrenos que pueden verse en páginas como Cinetube, Tus Estrenos Online o DivX Online. Toda la red está plagada de este tipo de páginas web, repletas de películas en cualquier idioma, accesibles sin pagar un céntimo.
Determinar en qué grado rompe esta práctica la Ley de Propiedad Intelectual es difícil. La justicia española no tiene muy claro cómo responsabilizar estas acciones. El problema es que no son las propias páginas las que cuelgan el video, sino que facilitan el vínculo a otras. Por lo tanto, es fácil encontrar sentencias contradictorias: unas condenando a las web que facilitan los links de los videos y otras eximiéndolas.
Es comprensible, pues, que páginas como Cine Streaming prevengan a los usuarios de que ellas no se hacen responsables del uso de la información mostrada en la web. Estos sitios reciben visitas de todo el mundo, por lo que también suelen avisar de que si el contenido de la página es ilegal en el país del usuario, es él quien debe hacerse responsable de la entrada en la misma.
Buscar responsables que violen la Ley de Propiedad Intelectual es, en este caso, igual que buscar una aguja en un pajar; muchos se pierden en la maraña global de internet. Por ejemplo, aunque Cinetube es una página española, la empresa Megavideo Limited, que es la mayor proveedora de películas a estos sitios, está en Hong Kong. Hasta que la justicia global se ponga de acuerdo en cómo actuar contra esta práctica, cualquier usuario podrá visionar gratis, aunque un tanto pixelados, los estrenos más esperados.






Cine streaming = caca. Donde estén las DD en HD que se quite lo demás. Aún recuerdo cuando te bajabas una peli para verla el mes que viene (si estabas todo el día conectado, claro). Ahora, con las DD, te puedes bajar un archivo de vídeo en HD (con su 8/10Gb aprox. de peso) en escasos 30 minutos. ¿Para qué perder el tiempo con la mierda del streaming?
¡He dicho!